Vitalinaves — asesores en naves industriales

Alquiler

Alquila con quien te acompaña

Alquilar una nave es la vía flexible: empiezas antes y no atas tu capital. Pero el contrato tiene su miga, y firmar sin entenderlo bien sale caro. Por eso no nos limitamos a enseñarte naves. Nos sentamos contigo, miramos si el sitio encaja de verdad con tu actividad y repasamos juntos duración, renta, fianza, obras y gastos antes de que pongas una firma. La idea es sencilla: que cuando decidas, decidas con todo delante.

Qué miramos antes de proponerte una nave en alquiler

No todas las naves que están libres te sirven, y no todo lo que parece barato lo es cuando sumas lo que no aparece en el anuncio. Antes de hacerte perder un sábado de visitas, comprobamos a tu lado cuatro cosas que marcan la diferencia entre acertar y arrepentirte:

El contrato de alquiler industrial, sin letra pequeña

Alquilar una nave para tu negocio no es como alquilar un piso. Es un arrendamiento para uso distinto de vivienda y se rige por la Ley 29/1994 (LAU), que en estos casos deja casi todo a lo que pacten las partes: la duración, la renta, las garantías, quién paga cada gasto. Esa libertad es buena —puedes adaptar el acuerdo a tu actividad— pero también significa que nadie te protege de una cláusula que no te conviene salvo tú mismo. Ahí entramos nosotros: leemos el contrato contigo, te explicamos en román paladino qué dice cada punto y dónde merece la pena negociar antes de comprometerte.

Qué gastos paga el inquilino

La renta es solo una parte de lo que vas a desembolsar. Según lo que se pacte, sueles asumir también el IBI o parte de él, los gastos de comunidad del polígono, los suministros (agua, luz, a veces saneamiento industrial) y el seguro de tu actividad. A eso se le añade, al principio, el acondicionamiento de la nave para tu uso. Te hacemos las cuentas completas antes de firmar para que la cifra mensual con la que planificas tu negocio sea la real y no la del titular del anuncio.

«Antes de firmar, lo entiendes todo. Esa es la idea.»

Naves en alquiler ahora mismo

Estas son las naves disponibles del grupo con movimiento más reciente. Te enseñamos lo esencial —metros, zona y renta— y el resto lo repasamos contigo en la visita. El detalle completo de cada nave vive en vitalicapital.com.

Selección actualizada el 12 de junio de 2026. Si una nave se alquila, desaparece de aquí en la siguiente actualización: pregúntanos y te decimos qué queda libre de verdad.

Preguntas frecuentes

¿Qué fianza me van a pedir al alquilar una nave?
En el alquiler de una nave hay que dejar una fianza, y según el caso el propietario puede pedir además una garantía extra (un aval o unos meses adicionales). Lo que cambia de un contrato a otro es cuánto y en qué forma. Nosotros nos sentamos contigo a ver qué te están pidiendo y si es razonable para tu situación, para que entres sabiendo exactamente qué dinero dejas inmovilizado.
¿Y si necesito hacer obras en la nave?
Es lo normal: pocas naves vienen listas para tu actividad. La clave es dejar por escrito antes de firmar qué obras puedes hacer, quién las paga y qué pasa con ellas cuando te vayas. Ese punto lo cerramos contigo en el contrato para que no se convierta en un problema más adelante.
¿En qué se diferencia un alquiler de nave del de una vivienda?
El alquiler de una nave es un arrendamiento para uso distinto de vivienda, regulado por la Ley 29/1994 (LAU). Eso significa que casi todo se pacta libremente entre las partes: la duración, la renta, las garantías o quién corre con cada gasto. Hay más margen para negociar que en una vivienda, y por eso conviene repasar bien cada cláusula antes de comprometerte.
¿Cuánto cuesta vuestro asesoramiento para alquilar?
Acompañarte a encontrar la nave y a entender el contrato no te cuesta nada como arrendatario: cuéntanos qué buscas y empezamos. Lo importante es que tomes la decisión con toda la información delante.